| |
Esta es la segunda adaptación animada de la obra clásica
de J.R.R. Tolkien El
Señor de los Anillos. En 1977 el proyecto de llevar la
obra a la pantalla estaba en manos de Ralph Bakshi y había
generado una enorme expectativa, por lo cual el estudio de animación
Rankin Bass decidió capitalizar la misma filmando la precuela
de Tolkien The Hobbit (1977). En The Hobbit
Gandalf requiere de los servicios de Bilbo para que se infiltre
en la guarida del dragón Smaug, el que se ha apoderado del
tesoro de los enanos; pero en el camino se topa con Gollum, el poseedor
accidental del anillo, al cual Bilbo se lo termina por robar y utiliza
sus poderes de invisibilidad para vencer a Smaug.
Después de The Hobbit vino la desastrosa
versión de Bakshi de El
Señor de los Anillos (1978). El film de Bakshi tenía
un guión muy bueno, pero en cuanto a animación y dirección
dramática resultaba terrible. Como la película se
hundió en la taquilla, todo el proyecto de proseguir con
la secuela quedó abortado. Y en 1980 Rankin Bass encaró
El Hobbit II: El Regreso del Rey que, extraoficialmente,
era un intento de darle un cierre al universo de Tolkien, tanto
a su propio film de 1977 como a la película de Bakshi.
The Hobbit II: The Return of the King es un muy
buen film de compañía si una ha visto y disfrutado
la
trilogía filmada por Peter Jackson; pero en el caso contrario,
es una obra realmente críptica para el neófito en
el universo de Tolkien. El problema pasa por la inmensidad de El
Señor de los Anillos, que resulta imposible de adaptar
en una hora y media, y más cuando lo que se adapta es el
tercer libro de una saga épica. Prácticamente se precisaría
una hora de prólogo para establecer quién es quién
y qué es lo que está pasando. Aquí hay una
breve introducción que no es muy eficaz, y que incluso se
remonta hasta la época en que Bilbo Baggins le quita el anillo
a Gollum. Todo lo que sigue es chino básico si usted no tiene
idea de lo que estaba pasando en ese momento en la Tierra Media.
 |
Pero si obviamos ese problema inicial (y conocemos algo de la historia
de Tolkien), The Hobbit II: The Return of the King
es un film muy bueno y ampliamente superior a El
Señor de los Anillos de Ralph Bakshi. La historia está
narrada de atrás para adelante, comenzando con lo que debería
ser el final de El
Regreso del Rey de Jackson: la última reunión
entre Bilbo - ya muy anciano -, Frodo, Gandalf y Elrond, previa
a la partida por mar de la Tierra Media. El comienzo de la historia
es bastante inspirado, tomando como puntapié inicial la pregunta
de Bilbo a Frodo sobre el dedo que ha perdido de su mano derecha.
Como en una hora y media no se puede hacer demasiado con las toneladas
de historias que Tolkien incluyó en su tercer libro, el guión
hábilmente poda una enorme mayoría, partiendo directamente
del rescate de Frodo por parte de Sam en la fortaleza orca de Cirith
Ungol. Es obvio decirlo pero, si bien este recorte le da una historia
más pequeña y manejable para el tiempo limitado que
posee para narrarla, la estructura final del relato se resiente
en gran forma; es imposible tener una idea de todo el espectro épico
de la Guerra del Anillo partiendo de la trama en un estado tan avanzado.
Es por ello que The Hobbit II: The Return of the King
funciona mejor como si fuera la versión alternativa de El
Regreso del Rey de Jackson, en donde el espectador ya sabe lo
que pasa y quiere ver un enfoque alternativo de la historia. Y,
en ese caso, funciona muy bien. Aquí Sam posee un largo debate
interno entre el bien y el mal, la tentación del poder al
acarrear el anillo mientras Frodo está apresado por los orcos
- incluso se imagina como un guerrero líder de ejércitos
que viene a restaurar la paz en Tierra Media -; pero la razón
termina por ganar y Sam regresa a liberar a Frodo. El relato hace
fuerte hincapié en la historia de los Hobbits mientras que
todo el segmento épico - el asedio a Minas Tirith - va a
los saltos. Por ejemplo Faramir, Gimli y Legolas han sido borrados
de un plumazo; Gandalf es más un espectador de la batalla
que un general que asumió el comando de las fuerzas en plena
desesperación; Aragorn hace un cameo extendido - a pesar
de que el film se llame El Regreso del Rey -; y
algunas escenas esenciales han sido reimaginadas para que no resulten
sangrientas para un público infantil. Por ejemplo, a Theoden
le da un ataque al corazón debido a la abrumadora presencia
del mal, y Eowyn mata muy asépticamente al Rey Nazgul (amén
de que ella es un personaje que surge de la nada). Todas las secuencias
de guerra entre humanos y fuerzas de Sauron son preferible obviarlas,
ya que no tienen ni la profundidad dramática ni la continuidad
que debieran tener.
Pero por el otro lado, el film va muy bien con la historia de los
hobbits. Además los directores incluyen una gran cantidad
de canciones que, sorprendentemente, están muy bien inspiradas
y son agradables (en especial "Un Latigo, Un Camino",
que tiene todas las condiciones para ser un hit). Además
agrega otras circunstancias interesantes como la puerta invisible
que permite el acceso a Cirith Ungol, la trifulca entre los mercenarios
humanos y los orcos provocada por Frodo, o el largo peregrinaje
al monte del Destino, que está narrado de modo muy diferente
a lo que vimos de Peter Jackson. Aquí aparece Gollum, esta
vez concebido como si fuera un sapo mutante, que le brinda tensión
y culminación a la historia. Quizás a veces los tiempos
y las canciones parezcan largos pero le dan fluidez y atmósfera
a la trama, lo que compensa bastante al film por las obvias complicaciones
de adaptación que presenta.
Es una versión que merece verse. Tiene sus hallazgos. En
el aspecto épico definitivamente es un fiasco, pero si a
usted le interesaba la historia de los hobbits encontrará
acá ideas muy interesantes. Y en todo caso es ampliamente
superior, a fuerza de ideas y espíritu, a la espantosa versión
de Ralph Bakshi de 1978. |
|