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TRAMA : El anciano hobbit Bilbo Baggins celebra
su cumpleaños en compañía de su
sobrino Frodo, otros hobbits, el rey elfo Elrond y el
mago Gandalf el blanco. La memoria de Bilbo falla debido
a su edad, y le consulta a Frodo sobre un anillo mágico
que le había dado; pero el hobbit le muestra
su mano derecha a la cual le falta un dedo. Entonces
un trovador aparece en la fiesta y se apresta a narrar,
a través de sus canciones, la historia del anillo
único: desde su hallazgo en una cueva por parte
de Bilbo hasta su posesión por Frodo y su peregrinaje
hacia el Monte del Destino para destruirlo.La historia
comienza ahora en la ciudadela de Cirith Ungol, donde
Frodo ha caido preso por los orcos. Y mientras su fiel
compañero de viaje Samwise Gamgee se debate entre
el bien y el mal bajo la influencia del anillo, una
feroz batalla se libra en la fortaleza de Minas Tirith,
el último bastión de las fuerzas del bien
que se encuentra asediado por los gigantescos ejércitos
de Lord Sauron, el poseedor original del maligno anillo
único.
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Esta es la segunda adaptación animada de la obra
clásica de J.R.R. Tolkien El
Señor de los Anillos. En 1977 el proyecto de
llevar la obra a la pantalla estaba en manos de Ralph
Bakshi y había generado una enorme expectativa,
por lo cual el estudio de animación Rankin Bass
decidió capitalizar la misma filmando la precuela
de Tolkien The Hobbit (1977). En The
Hobbit Gandalf requiere de los servicios de Bilbo
para que se infiltre en la guarida del dragón Smaug,
el que se ha apoderado del tesoro de los enanos; pero
en el camino se topa con Gollum, el poseedor accidental
del anillo, al cual Bilbo se lo termina por robar y utiliza
sus poderes de invisibilidad para vencer a Smaug.
Después de The Hobbit vino
la desastrosa versión de Bakshi de El
Señor de los Anillos (1978). El film de Bakshi
tenía un guión muy bueno, pero en cuanto
a animación y dirección dramática
resultaba terrible. Como la película se hundió
en la taquilla, todo el proyecto de proseguir con la
secuela quedó abortado. Y en 1980 Rankin Bass
encaró El Hobbit II: El Regreso del
Rey que, extraoficialmente, era un intento
de darle un cierre al universo de Tolkien, tanto a su
propio film de 1977 como a la película de Bakshi.
The Hobbit II: The Return of the King
es un muy buen film de compañía si una
ha visto y disfrutado la
trilogía filmada por Peter Jackson; pero
en el caso contrario, es una obra realmente críptica
para el neófito en el universo de Tolkien. El
problema pasa por la inmensidad de El Señor
de los Anillos, que resulta imposible de adaptar
en una hora y media, y más cuando lo que se adapta
es el tercer libro de una saga épica. Prácticamente
se precisaría una hora de prólogo para
establecer quién es quién y qué
es lo que está pasando. Aquí hay una breve
introducción que no es muy eficaz, y que incluso
se remonta hasta la época en que Bilbo Baggins
le quita el anillo a Gollum. Todo lo que sigue es chino
básico si usted no tiene idea de lo que estaba
pasando en ese momento en la Tierra Media.
Pero si obviamos ese problema inicial (y conocemos algo
de la historia de Tolkien), The Hobbit II: The
Return of the King es un film muy bueno y ampliamente
superior a El
Señor de los Anillos de Ralph Bakshi. La historia
está narrada de atrás para adelante, comenzando
con lo que debería ser el final de El
Regreso del Rey de Jackson: la última reunión
entre Bilbo - ya muy anciano -, Frodo, Gandalf y Elrond,
previa a la partida por mar de la Tierra Media. El comienzo
de la historia es bastante inspirado, tomando como puntapié
inicial la pregunta de Bilbo a Frodo sobre el dedo que
ha perdido de su mano derecha. Como en una hora y media
no se puede hacer demasiado con las toneladas de historias
que Tolkien incluyó en su tercer libro, el guión
hábilmente poda una enorme mayoría, partiendo
directamente del rescate de Frodo por parte de Sam en
la fortaleza orca de Cirith Ungol. Es obvio decirlo pero,
si bien este recorte le da una historia más pequeña
y manejable para el tiempo limitado que posee para narrarla,
la estructura final del relato se resiente en gran forma;
es imposible tener una idea de todo el espectro épico
de la Guerra del Anillo partiendo de la trama en un estado
tan avanzado.
Es por ello que The Hobbit II: The Return of
the King funciona mejor como si fuera la versión
alternativa de El
Regreso del Rey de Jackson, en donde el espectador
ya sabe lo que pasa y quiere ver un enfoque alternativo
de la historia. Y, en ese caso, funciona muy bien. Aquí
Sam posee un largo debate interno entre el bien y el
mal, la tentación del poder al acarrear el anillo
mientras Frodo está apresado por los orcos -
incluso se imagina como un guerrero líder de
ejércitos que viene a restaurar la paz en Tierra
Media -; pero la razón termina por ganar y Sam
regresa a liberar a Frodo. El relato hace fuerte hincapié
en la historia de los Hobbits mientras que todo el segmento
épico - el asedio a Minas Tirith - va a los saltos.
Por ejemplo Faramir, Gimli y Legolas han sido borrados
de un plumazo; Gandalf es más un espectador de
la batalla que un general que asumió el comando
de las fuerzas en plena desesperación; Aragorn
hace un cameo extendido - a pesar de que el film se
llame El Regreso del Rey -; y algunas
escenas esenciales han sido reimaginadas para que no
resulten sangrientas para un público infantil.
Por ejemplo, a Theoden le da un ataque al corazón
debido a la abrumadora presencia del mal, y Eowyn mata
muy asépticamente al Rey Nazgul (amén
de que ella es un personaje que surge de la nada). Todas
las secuencias de guerra entre humanos y fuerzas de
Sauron son preferible obviarlas, ya que no tienen ni
la profundidad dramática ni la continuidad que
debieran tener.
Pero por el otro lado, el film va muy bien con la historia
de los hobbits. Además los directores incluyen
una gran cantidad de canciones que, sorprendentemente,
están muy bien inspiradas y son agradables (en
especial "Un Latigo, Un Camino",
que tiene todas las condiciones para ser un hit). Además
agrega otras circunstancias interesantes como la puerta
invisible que permite el acceso a Cirith Ungol, la trifulca
entre los mercenarios humanos y los orcos provocada
por Frodo, o el largo peregrinaje al monte del Destino,
que está narrado de modo muy diferente a lo que
vimos de Peter Jackson. Aquí aparece Gollum,
esta vez concebido como si fuera un sapo mutante, que
le brinda tensión y culminación a la historia.
Quizás a veces los tiempos y las canciones parezcan
largos pero le dan fluidez y atmósfera a la trama,
lo que compensa bastante al film por las obvias complicaciones
de adaptación que presenta.
Es una versión que merece verse. Tiene sus hallazgos.
En el aspecto épico definitivamente es un fiasco,
pero si a usted le interesaba la historia de los hobbits
encontrará acá ideas muy interesantes.
Y en todo caso es ampliamente superior, a fuerza de
ideas y espíritu, a la espantosa versión
de Ralph Bakshi de 1978. |