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TRAMA : En la base fronteriza de Roku San, el
coronel Johnny Rico - a cargo de la misma - recibe la
sorpresiva visita del mariscal del aire Anoke. Anoke
- una estrella mediática de la Federación
- inspecciona las instalaciones mientras se libra una
feroz batalla. Pero las defensas ceden, y los insectos
alienígenas del planeta ingresan a saquear el
lugar. En medio de una feroz disputa sobre el mando,
el agente de inteligencia Dix Hauser - superior de Rico,
y que está saliendo con la capitana Beck, ex
amante de éste - decide arrestar al coronel y
evacuar al mariscal Anoke. Pero el escape de Anoke de
Roku San termina por ser emboscado, y tanto Beck como
el mariscal terminan varados en el planeta OM 1. Mientras
tanto Dix descubre que la Federación ha planeado
abandonar al grupo a su suerte. Decidido a recuperar
a Beck, reasigna a Rico en sus funciones para que haga
un rescate suicida en OM 1. Pero ambos desconocen que
el mariscal Anoke se encuentra pergueñando secretos
planes que tienen que ver con el futuro de la guerra
y de toda la humanidad.
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Esta es la segunda secuela del film Starship
Troopers de 1997, basado en la novela clásica
de Robert Heinlein. A decir verdad, la película
de Paul Verhoeven tuvo una recepción bastante fría,
aunque los ejecutivos de la Sony vieron
un gran potencial en la franquicia. El problema con Verhoeven
es que terminó por convertir al film en un chiste
demasiado personal sobre el fascismo y sobre Heinlein
- con cuyas ideas disentía - , y sólo la
segunda mitad de la película funciona. A pesar
del fracaso, hubo una secuela
en el 2003, directa a video y dirigida por el especialista
de FX Phil Tippett. Y aunque era bastante pasable, Starship
Troopers: Heroe de la Federación tenía
algo de historia transvestida. Alterando la modalidad
de ataques de los insectos alienigenas - que ahora podían
infectar y controlar a los humanos -, terminaba por sonar
a recurso barato de serie de TV sin presupuesto - por
ejemplo, la tira La Guerra de los Mundos
1988 - 1990, que hacía algo similar -.
Las buenas noticias son que Starship Troopers
3: Marauder es un regreso en plena forma a
la carnicería del primer film, sin la sanata
sentimental que lastraba la tira de Verhoeven. El guionista
de toda la saga - Edward Neumeier, responsable de Robocop
- vuelve a insistir con el libreto y ahora se hace cargo
de la dirección. Y con la resucitación
artística de Casper Van Dien (que desde Starship
Troopers no ha embocado una), la película
tiene el sabor de una auténtica secuela.
Ciertamente el comienzo de Starship Troopers
3: Marauder es bastante terrible. Al ver la
base asediada por insectos, uno empieza a pensar lo
peor - una secuela chata y barata, donde los soldados
se dedicarán a esquivar a los alienígenas
por los corredores al estilo Doom
-, pero por suerte el guión empieza a disparar
giros de tuerca sin cesar. Es cierto también
que muchas de esas vueltas de rosca rayan en el disparate
o carecen de coherencia con el resto de la historia
- el mariscal es sacado de apuro de la base y, en medio
del salto espacial, la nave es bombardeada por insectos
debiendo aterrizar en un planeta desconocido mientras
que Rico está a punto de ser ahorcado bajo cargos
de sedición -, pero el libreto se empeña
en tirar una situación tras otra, de manera que
alguna de sus ideas terminan por hacer blanco (además
de tener siempre al elenco en movimiento). Por ejemplo,
la pelea inicial entre Rico y Dix es totalmente idiota,
y la mayoría de los personajes se comportan como
clichés. La capitana Beck insiste en hacerse
la dura, pero la perfomance de Jolene Blalock (T´Pol
de la serie Trek Enterprise)
es malísima. Dix se reconcilia con Rico (a quien
va a dejar matar por una discusión idiota) y
lo manda a salvar las papas del fuego en el planeta
OM 1. El mariscal del aire Anoke (Stephen Hogan, sobreactuando
salvajemente) parece un cobarde, pero resulta que
tiene un propósito escondido. La Federación
se dedica a falsificar digitalmente las presentaciones
de Anoke mientras encubre su desaparición. Y
en un momento el mismo Dix está a punto de ser
ajusticiado por traidor, al momento de descubrir la
conspiración. Realmente Neumeier podía
haber llegado al nudo central - mandar a Rico a una
misión suicida de rescate en OM 1 - de una manera
más limpia y en menos minutos de metraje.
Lo que en realidad Neumeier intenta hacer con el film
(y a mi juicio, consigue lograrlo) es transformar la historia
en un comic pulp de pura cepa. No interesan los
personajes, o si los argumentos carecen de compatibilidad
entre sí, lo que único que importa es que
la historia sea variada, colorida y movida. Starship
Troopers 3: Marauder es muy efectiva en tal sentido,
además de agregar toda una suerte de detalles que
expanden el universo original de la historia, como la
aparición de nuevos insectos - escorpiones gigantes,
bichos bolita explosivos, e incluso una descomunal
criatura que se encuentra obviamente inspirada en los
gusanos gigantes de Duna
-, y elementos de la mitología original de Heinlen
que no estuvieron presentes en las películas anteriores
- los exoesqueletos o la base secreta de Santuario, donde
están todas las naves de la Federación -.
Además, para ser un film directo a video, hay un
despliegue sorprendente de efectos especiales - que van
de lo maravilloso a lo obviamente falso - que resulta
más que entretenido. Y por si fuera poco, los famosos
infomerciales de la saga regresan, contando desde la acusación
y ejecución de terrorismo a los pacifistas que
quieren detener la guerra, hasta el show del mariscal
Anoke como cantante - con el hit "Hoy es un buen
día para morir", frase Klingon robada
de Star
Trek -, y con mucha más gracia que en Starship
Troopers 2: Heroe de la Federación.
La
primera mitad del film es una ensalada descomunalmente
despareja, con cosas muy buenas y otras terribles -
pareciera que el libreto no termina por decantarse sobre
qué rumbo tomar: si el delirio religioso de Anoke,
la conspiración o el rescate suicida -. Hay algunos
toques de Neumeier que son realmente buenos - la imitación
digital de Anoke reproduce fielmente los manerismos
que realizaba Adolfo Hitler en sus discursos, por ejemplo
- . Sin embargo, es en la segunda mitad - cuando la
expedición queda varada en OM 1 -, en donde los
acontecimientos comienzan a ponerse cada vez mejor.
La aparición de la amenaza subterránea
de OM 1 así como la suposición de la existencia
de un Dios insecto son realmente interesantes.
Quizás el lastre de la segunda parte tenga que
ver con el debate religioso que Neumeier inserta en
el libreto, que no tiene mucho de original y precisa
una pulida, en especial cuando los personajes se ponen
a discutir largo y tendido del asunto. Pero como esas
escenas no duran demasiado, termina por ser perdonable
(además que le da pie a Neumeier para incluir
todo un infomercial satirizando a la religión
al final, que es una de las mejores cosas de la película).
Piña va, piña viene, los chicos
(y la platea) se entretienen. Y eso es lo que pasa con
Starship Troopers 3: Marauder: es muy
despareja, muy variada, bastante creativa, muy movida
y termina siendo muy entretenida. Y eso es demasiado
cuando hablamos de un film en donde Casper Van Dien
parece Lawrence Olivier en comparación con el
nivel actoral del resto.
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